Bruegel

Arte, gestión cultural y mercado

El Museo del Prado identifica una obra del pintor flamenco del siglo XVI Peter Bruegel, el Viejo hasta ahora desconocida. El pasado día 23 de septiembre, se daba a conocer que a las cuarenta y cinco obras conservadas de Peter Bruegel, el Viejo había que añadir una más, El vino en la fiesta de San Martín. El cuadro se encuentra actualmente en los talleres del Museo del Prado. Los trabajos de restauración encarga- dos al museo por la famosa casa de subastas Sothebys han permitido reconocer los trazos de la firma del maestro de Breda en el ángulo inferior izquierdo de la tela.

Bruegel, el Viejo (1525-1569) fue uno de los más destacados pintores de la escuela flamenca del siglo XVI. Apenas se disponen de datos sobre su vida. Nació, probablemente en Breda y murió en Bruselas. La temática pictórica tratada por Bruegel va desde los motivos religiosos y mitológicos al re- trato de la sociedad de su tiempo en una doble vertiente. Junto a las escenas de paisajes poblados por apacibles campesinos en su quehacer cotidiano, ofrece, en otras piezas, una visión alegórica de la decrepitud de las costumbres de la sociedad. Esta forma de crítica social a través de la alegoría fue común en las manifestaciones artísticas del movimiento cultural humanista iniciado en el siglo XV. Hieronymus Bosch, El Bosco, que influyó notablemente en la obra de Bruegel, eligió esta forma de manifestación artística, y en la literatura de la época también se encuentran ejemplos de este tipo de crítica social como en Das Narrenschiff (La nave de los necios) del alemán Sebastian Brant, y aunque más tardía Los sueños de Francisco de Quevedo.

El vino en la fiesta de San Martín es una sarga al temple de cola que mide 148 cm de alto por 270,5 cm de ancho. La escena escogida por Bruegel es la celebración de la tradicional fiesta otoñal del 11 de noviembre. Un grupo campesinos se amontona en torno a una barrica de vino para disfrutar del agua de cepas. Trepan con desenfreno unos sobre otros infundidos por una premura obnubilante y en su afán usan zapatos o sombreros como si fueran copas y jarras. Otras pinturas de Bruegel que reflejan la condición humana con una mirada satírica son Los proverbios flamencos, La torre de Babel, Dulle Griet, o El triunfo de la muerte, tela que actualmente se expone en el Prado.

A lo intrínsecamente artístico o artesanal de la obra de Bruegel hay que añadir el arte de la gestión cultural y el del mercado de las subastas. El vino en la fiesta de San Martín llegó al Museo del Prado hace un año a través de la conocida sala de subastas Sothebys. La casa de subastas solicitó al museo un trabajo de restauración porque la tela estaba muy deteriorada y tampoco se tenían pruebas concluyentes de su autoría.

Gabriele Finaldi, director adjunto de conservación e investigación del Museo del Prado, afirmó que hace un par de años fue a cenar a la casa de los propietarios y en un pasillo poco iluminado vio el cuadro. Recomendó a los propietarios que lo llevarán al taller del Prado para ver qué se podía hacer. La tela no llegó al taller del Prado de la mano de los propietarios, sino de Sotheby’s y el museo, según palabras de su director, Miguel Zugaza, firmó una opción preferente de compra. El cuadro ha sido declarado Bien de Interés Cultural, un trámite que no es inmediato.

Con esta declaración y según constata la Ley de Patrimonio Español, la obra no puede ser exportada. Al quedarse dentro del circuito del mercado nacional en vez del internacional, su precio se rebaja considerablemente. De unos cincuenta millones de euros, según algunas fuentes, a un precio que puede rondar los siete millones de euros. Es muy probable que el cuadro se quede en el Prado, porque la ministra de Cultura Ángeles González-Sinde ha manifestado su voluntad de colaboración para que la obra sea adquirida por el Prado, y por la novedosa fórmula a la que se refería el director del museo.

El Prado gestionará todos los derechos que deriven de la obra, los de cesión, reproducción, etc; el Patrimonio Histórico contará con una obra más de calificación máxima; y los visitantes del museo pagarán una entrada para contemplar el arte de la tela pintada por Bruegel. Una pieza que en su tiempo fue un sucedáneo de los costosos tapices, símbolos de poder y riqueza de la realeza y la nobleza, para una incipiente clase burguesa que buscaba prestigio social a través del coleccionismo de los trabajos de los revalorizados artesanos. A algunos no se les podrá decir eso de «Por San Martín siembra el ruin».


Artículo publicado en la plataforma SUITE101 2010 / Barcelona Base – 2010 ©

FICHA TÉCNICA

  • Autor:  Team.Studio
  • Proyecto: Bruegel, el Prado y Sotheby’s
  • Técnica: Artículo digital
  • Localización: BCN
  • Versión reducida: No
  • Año: 2010-2011

El mundo al revés

El proyecto opera como traducción: convierte la pincelada —materia, gesto, tiempo detenido en el siglo XVI— en instrucción ejecutable. ActionScript no reproduce a Bruegel, lo parametriza; cada fragmento campesino se vuelve variable, cada barrica una función que se repite y muta. La imagen deja de ser objeto fijo para convertirse en proceso, en algo que se genera cada vez que se mira. Así, el texto sobre la gestión cultural del arte encuentra su espejo formal: si el mercado convierte la pintura en activo, el código la convierte en dato. La autoría se difumina entre el maestro flamenco y la máquina que lo interpreta.

El Mundo al Revés fragmento de la obra de Bruegel / Barcelona Base – 2010 · 2011 ©

EL PRADO

Museo Nacional del Prado

GESTIÓN CULTURAL Y MERCADO

El caso Bruegel-Prado-Sotheby’s resume en pocas líneas las tensiones de la gestión cultural contemporánea. La atribución de una obra no es solo un hallazgo erudito: es el acto que multiplica su valor y decide su destino. La declaración de Bien de Interés Cultural protege el patrimonio nacional, pero paradójicamente rebaja su precio de mercado, un coste que asumen los propietarios privados en beneficio del interés general. Entre el museo, la casa de subastas y el Estado se teje una red de intereses cruzados donde lo simbólico y lo económico avanzan de la mano. El Prado, al adquirir la tela, no solo custodia patrimonio: también administra derechos, cobra entradas y convierte el arte en activo. No es oro todo lo que reluce, pero, bien gestionado, todo lo que reluce tiene su precio.

Fachada principal del Museo Nacional del Prado Madrid. Ilustración digital por Fearless.Studio


Peter Bruegel, el Viejo (1525-1569), pintor flamenco del que apenas se conservan datos biográficos, nacido probablemente en Breda y fallecido en Bruselas, retrató como nadie las costumbres populares de su tiempo. El vino en la fiesta de San Martín, sarga al temple de cola de 148 por 270,5 centímetros, representa la celebración otoñal del 11 de noviembre: campesinos amontonados en torno a una barrica, bebiendo con desenfreno de zapatos y sombreros. Mirada satírica sobre el exceso humano, hoy sumada al reducido corpus atribuido al maestro.

El vino en la fiesta de San Martín · Fragmento

NOTAS SOBRE EL ARTÍCULO

Pieter Bruegel the Elder · Los Proverbios Flamencos

Los Proverbios Flamencos (1559) aporta a las ilustraciones su lógica de fragmento: un centenar de refranes convertidos en gestos simultáneos, cuerpos que ilustran la necedad humana sin jerarquía ni relato único. De ese mosaico se tomaron brazos, rostros invertidos y telas que envuelven y ciegan, motivos que el proceso generativo recompone en espirales cerradas sobre sí mismas. Si Bruegel cifraba en cada rincón un proverbio distinto, el collage digital cifra en cada fragmento una cita rota: un préstamo que ya no remite a un dicho, sino al gesto puro de la composición.

LOS PROVERBIOS (1559)

Serie de ilustraciones realizadas mediante programación ActionScript y collage sobre papel.